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El frío también afecta al agua
Las bajas temperaturas pueden provocar congelaciones, roturas y fugas que generan molestias, reparaciones costosas y un importante desperdicio de agua.
Prevenir este tipo de averías es sencillo y forma parte de una gestión responsable del agua, un recurso esencial que debemos cuidar durante todo el año. Con pequeñas medidas preventivas, es posible proteger las instalaciones y evitar problemas en los meses más fríos.
Cómo afecta el frío a las instalaciones de agua
El principal riesgo del invierno es la congelación del agua en el interior de las tuberías. Al congelarse, el agua aumenta de volumen y puede provocar roturas en conducciones, contadores o grifos, especialmente en aquellas zonas más expuestas al exterior o con poco aislamiento.
Las instalaciones más vulnerables suelen ser:
- Tuberías exteriores o mal aisladas.
- Contadores de agua expuestos al frío.
- Grifos y tomas de agua exteriores.
- Viviendas deshabitadas o segundas residencias.
Estas averías suelen detectarse tras el deshielo, cuando ya se han producido pérdidas importantes de agua.
Consejos prácticos para evitar averías en invierno
Proteger las instalaciones durante el invierno no requiere grandes inversiones. Estos consejos prácticos ayudan a reducir riesgos:
Aislar tuberías y contadores
Revisar y proteger las tuberías expuestas con materiales aislantes ayuda a mantener la temperatura y evitar la congelación.
Proteger el contador de agua
Mantenerlo bien cerrado y resguardado del frío reduce notablemente el riesgo de roturas.
Vaciar grifos y sistemas exteriores
Si no se van a utilizar, es recomendable cerrar la llave de paso y vaciarlos para evitar que el agua se congele.
Prestar atención a viviendas deshabitadas
En casas vacías, conviene cerrar la llave general del agua o mantener una temperatura mínima en el interior.
Revisar posibles fugas
Un contador que gira sin consumo puede indicar una fuga que conviene solucionar cuanto antes.
Qué hacer si se produce una congelación
Si una tubería se congela, es importante actuar con precaución:
- No aplicar fuego directo ni calor intenso.
- Descongelar poco a poco con calor suave.
- Cerrar la llave de paso si aparece una rotura.
Actuar a tiempo evita daños mayores y el desperdicio innecesario de agua.
El frío puede afectar seriamente a las instalaciones de agua, pero la mayoría de las averías se pueden evitar con prevención y pequeños gestos. Revisar, aislar y proteger las instalaciones en invierno no solo ahorra costes y molestias, sino que también contribuye a un uso más responsable y sostenible del agua.
Cuidar el agua en invierno es una forma más de cuidar nuestro entorno y el futuro de nuestros municipios.
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